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De aroma y otro sueño: para los indígenas el socialismo no es nada nuevo
El poeta José Morillo Araguache nos dice que "La función del poeta es cantarle a la vida para que perdure y mantenga encendida la vela de la espiritualidad" por Miguel Márquez
Luego de varios años de su estancia en el majestuoso Amazonas, el poeta José Morillo Araguache nos trae su libro De aroma y otro sueño recientemente publicado por la Fundación Editorial El Perro y la Rana. Rompiendo con las formas tradicionales, este poeta caraqueño (1946), nos lleva en su poesía como en un río que se cuela entre respiros de fluyentes, unas veces por suaves aguas y otras de graves turbulencias. En un encuentro realizado en Puerto Ayacucho con el también poeta Miguel Márquez se realizó este enriquecedor encuentro con la palabra.
¿Cuáles son las circunstancias que acompañan la creación de este libro de poemas: De aroma y otro sueño? El libro tiene que ver mucho con mis experiencias vividas desde mi llegada a Amazonas, aproximadamente desde los años setenta, producto de mi contacto con la provincia, pues yo vengo de la ciudad de Caracas y, producto de ese encuentro, de esas primeras apreciaciones acerca de la selva ¾la gente que la habita, de la convivencia con la comunidad guajiba en particular¾ sale este libro. Lo del aroma es por las primeras sensaciones que tiene uno cuando penetra en esta naturaleza extraordinaria y uno asimismo comienza percibir la densa sensualidad de las personas, de los animales, de las aves, todo. El otro sueño, es esa otra realidad a la que me enfrenté viniendo de una ciudad con costumbres y usos completamente distintos. Es un cambio que se dio tan brusco y que me llamó a reflexionar sobre eso y escribir. No podemos olvidar, finalmente, que también la selva es la madre, la madre tierra.
¿Cómo es tu encuentro con Puerto Ayacucho, o por qué un hombre de la ciudad se viene a esta zona que antes era para los confinados? En realidad fue un escape porque yo soy producto de un barrio donde existía un club llamado "El Dinamo". En ese tiempo Venezuela mantenía relaciones con la URSS y ese club lo mantenía la Unión Soviética. Máximo Borges enseñaba a armar molotov, armamento y toda esa serie de cosas, en el barrio El Retiro de la parroquia Altagracia. En la segunda calle había un grupo de jóvenes que nos inclinamos hacia eso y empezamos a hacer trabajos de guerrilla urbana, pero también hubo filtraciones y todos salimos levantados; cada quien cogió su camino. Mi madre, por otro lado, es kariña, y por ello me fui primero al Delta en busca precisamente de tener contacto con la parte indígena. Ella nos hablaba en su lengua. Otra razón quizás sería mi interés por las artes visuales, por el color. De hecho, estudié en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas; tuve de maestros a Régulo Pérez, Luís Guevara Moreno…
¿Cuál es el lugar que crees ocupa el agua en tu poesía? El agua tiene que ver con un hecho que sucedió aquí en 1980. Fui testigo presencial de la tragedia del grupo madera. Yo los conocía de su actividad en Caracas y cuando ellos vinieron aquí a mí me tocó coordinar las programaciones que el CONAC había hecho. Trabajaba en ese tiempo con el grupo "El mosquito" y luego acompañé al grupo "Madera" en su estadía y en el viaje en que ocurrió la tragedia. Coordinaba junto con Miguel Bastidas la actividad de ellos acá.
¿Qué recuerdas de lo ocurrido con esa tragedia? Ese era un barco llamado "Ester". En ese tiempo compraron dos, uno para la vía del alto Orinoco y otra que iba por aquí abajo, llevaba servicios médicos, era una embarcación amplia. No hubo sobrepeso ni nada, solamente que las dos compuertas quedaron mal cerradas. En ese tiempo de agosto, fue un 15 de agosto, el río estaba crecido, una creciente de mucho tiempo, y el agua penetró en un momento que la barca le entró a un chorro que hay ahí, violó la puerta y ahí yo salí y estuve acompañando hasta los último a dos compañeros, que fueron los dos que no aparecieron. Yo traté de nadar pero lo hice para el lado contrario y perdí el conocimiento: Yo vengo a recobrar la conciencia cuando estamos ya en Samariamo.
¿Eso quiere decir que tu asociación del agua está vinculada a la tragedia? A la tragedia. A esa tragedia. Y también porque desde pequeño como que sentía una aversión o un atractivo hacia al agua porque mi mamá desde pequeño nos llevaba al Manzanares, la parte oriental, mi mamá es de Aragua de Barcelona, y entonces siempre estaba ese tema presente. Mi mamá sí nadaba porque era su costumbre.
Leeré un poema tuyo que está relacionado directamente con ese tema:
Con una vuelta desoriento el zumbido de un naufragio que llega hasta aquí
Sí, tiene que ver con eso, porque es una cosa que me ha dejado una marca imborrable.
En estos poemas breves hay una vinculación muy íntima con la tradición de la poesía visual, has tenido contacto con esa poesía. Yo leo mucho el creacionismo, y hay como una asociación entre la pintura y la literatura. Tengo una relación con la poesía adictiva. Hubo un profesor de la poesía experimental se llamaba Juan Pintó. Recuerdo, de la Universidad de la ULA. Tomé influencias de él por ese tipo de poesía experimental. También he leído con pasión a Vicente Huidobro.
Ya para ir cerrando esta conversación ¿qué crees ha sido lo que hayas aprendido de una manera importante? Mira, aquí se rompe una serie de cosas que solamente bajo la espiritualidad se puede visualizar, que es el chamanismo, la cosmovisión que tiene la parte indígena acerca de su hábitat, acerca de la aves, acerca de los animales y acerca de su misma comunidad. Aquí se rompe una cosa que es fundamental que se está planteando ahorita, y lo está planteando el presidente Chávez, que para los indígenas el socialismo no es nada nuevo. Aquí todo es circular, las casas y las churuatas son circulares hasta que llegó un momento en que se empezó a ver con los asentamientos que se hacían cerca con las casas triangulares, lo que origina un trauma. Pues no es fácil conciliar una cosmovisión que pase de la circularidad al pensamiento triangular, jerárquico, egoísta y falocrático. Eso te trastorna completamente la percepción de toda la vida: saliste de un círculo donde todo era comunitario, donde todo se comparte, a una sociedad capitalista, excluyente, represiva y alienante. Por el contrario, en las comunidades indígenas no eres simplemente un consumista, sino que cada quien tiene su función dentro de la misma, desde el niño hasta el anciano, hombres y mujeres.
Envio. El PRIMER FUEGO - Fuente:
http://www.elperroy larana.gob. ve/index. php?option=com_content&task=view&id=277&Itemid=274
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